La anunciada inauguración de obras civiles de un nuevo
sistema de alcantarillado sanitario en Minero finalmente no se hizo (el acto
estaba previsto para el 24 de marzo pasado). Y tampoco vino el presidente Evo
Morales como había anunciado a los cuatro vientos el concejal masista Wicho. Días antes este munícipe había
confeccionado su lista de invitados en la que no estaba ni el diputado del MAS
en la C56, Edwin
Tupa, ni el otro concejal masista Límber Guamán, mucho menos los directivos de
Cosmin. Y pese a que el Ministerio de Medio Ambiente y Agua había encargado a
la Cooperativa de Agua la contratación de un fiscal para la supervisión de la
obra, la Alcaldía buscaba contratar a otro fiscal paralelo, mostrando con ello
un sospechoso interés en torno al 20% de la contraparte municipal acordada ante
el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Según hizo conocer el oficial
mayor, Osberth Carrillo, la postergación del evento se debió a una supuesta
enfermedad del propietario de la empresa adjudicataria, lo que habría alterado
el rol de actividades. Sin embargo, estas explicaciones no convencieron a los
vecinos que ven una vez más cómo los políticos juegan a los dados con los
sueños de los minereños. De acuerdo a la versión oficial, los trabajos podrían
comenzar recién en unos cuatro o seis meses.
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