
La
muerte de Willy Llanos, repentina y absolutamente inesperada, ha dejado un
terrible vacío en la izquierda -o lo que queda de ella- en el municipio de
Minero. Por cierto, no todos lloraron su partida, porque varios de los que se
precian de “revolucionarios” no aparecieron en su funeral, ni siquiera
disfrazados, como lo hizo cierto concejal alquilado de los tantos que hay en el
MAS.
Willy
era un hombre de izquierda, perfil bajo, contestatario, aunque siempre mesurado.
Era una izquierda parecida a la del ex presidente brasileño Lula da Silva. El
difunto líder fabril versaba una izquierda más puritana, lejos de la
“izquierda” que hoy se predica y se practica en Minero, lejos de la izquierda
egocéntrica de los guamanes, de la línea extremista de los aguirres, de la
izquierda abúlica de los sotos, en suma, lejos de la izquierda mercantil y
cantinflesca de aquellos que sin vergüenza alguna se aliaron con vendepatrias a
los que tanto habían maldecido en otra época.
Willy
jamás hubiera transado teniendo como fin la acumulación de poder, por eso causó
sorpresa verlo en una plancha electoral de la Cooperativa Cosmin
junto a figuras de la oligarquía autonómica, aunque no está en nosotros
calificar si fue o no un error de su parte. Quizás haya sido un momento de
confusión después de ver cómo la izquierda minereña se hacía pedazos en las
últimas elecciones municipales.
Sin
embargo, Willy continuaría en la senda en la que siempre lo habíamos conocido.
En Unagro todos saben que fue en su primera gestión al frente del Sindicato de
Trabajadores Fabriles cuando se materializaron varias conquistas sociales,
entre ellas, el tercer turno.
Es
en los últimos meses cuando escuchamos que el discurso antisistema de Willy
Llanos cobra fuerza al punto de acusar al Comité Cívico de haberse convertido
en “guarida de los políticos [corruptos]” o de cuestionar al alcalde por esa
obsesión enfermiza de copar todas las OTBs con el fin de tenerlas amordazadas,
cosa que, por supuesto, se da en todos los municipios sin importar cuán “bueno”
o cuán “malo” sea el alcalde.
“Willy
Llanos era un hombre que creía que había una forma de hacer política basada en
principios y valores, por eso perdió muchas oportunidades en la política, nunca
se hubiera juntado con la lacra en que se ha convertido la política en Minero”,
analiza hoy Justo Rivero Villagómez, vecino del barrio Progreso y crítico de la
actual gestión municipal. “Hemos perdido a un hombre de lucha”, se lamentaba
Rivero frente a la tumba del dirigente sindical adonde había llegado desde Warnes.
Lo
cierto es que, según fuentes que merecen fe, la alianza MIR-MNR-MAS le ofreció
a Llanos la presidencia de Cosmin en las pasadas elecciones. Como era de
esperar, Llanos no aceptó, por una cuestión de dignidad, así como no había
aceptado la alianza de Límber Guamán con Braulio Mamani pese a tener un lugar
en la “franja de seguridad”, lo que probablemente hubiera significado su elección
como concejal. Pero Willy prefirió mil veces quedarse otra vez sin nada que
traicionar sus principios.
Lo
que ahora queda, tras la partida del líder fabril, es una izquierda dispersa y
mal herida, sin prácticamente ningún referente de la talla del padre Luis
Espinal o del propio Marcelo Quiroga Santa Cruz. Lo que se ve en la dirigencia
local son revolucionarios con escaso contenido ideológico, idealistas de
fotocopia que solo piensan en sí mismos, guerrilleritos sin ninguna formación
política, en definitiva, una izquierda librada a su surte.
En
tal sentido, los que buscaban derrocar al alcalde de turno ya no podrán contar
con el movimiento de masas que significaba el Sindicato de Unagro, al menos así
parece, una vez que la conducción del gremio ha caído en manos de dirigentes
más pragmáticos y que, por lo observado hasta ahora, tienen nomás una innegable
“química” con la clase política dominante. O quién sabe, por ahí nos den una
sorpresa…
En
conclusión, una vez que hemos sido testigos de los terribles efectos de la
división del Instrumento Político, de aquí en adelante será más traumático el existir
de la izquierda minereña porque con la muerte de Willy Llanos se ha derrumbado
también una de las columnas vertebrales que todavía la sostenían a duras penas.
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