Ilustración de la Sociedad Watchtower.-
La escena de
Lucas 23:43 en la que Jesús le hace una
promesa a uno de
los dos malhechores que
habían sido colgados junto a él. |
La
población minereña se ha volcado a las distintas iglesias con motivo de la Semana Santa que comenzó, en el
caso de los católicos romanos, con el Domingo de Ramos, siguió con el Viernes Santo
y concluye con el Domingo de Resurrección, de acuerdo al calendario instituido
por el papa Gregorio XIII en 1582.
El más concurrido ha sido sin duda el templo
de la Iglesia Católica
que no se dio abasto debido a la gran cantidad de feligreses, mientras que
otras organizaciones (evangélicos, mormones y testigos de Jehová) han celebrado
el acontecimiento según sus propias creencias.
Para muchos creyentes la conmemoración de la
pasión y muerte de Jesús los ha llevado a días de reflexión y de recogimiento
espiritual, mientras que para los comerciantes ha sido una feria más en la que han
aprovechado para hacer su agosto, como fue el caso de los vendedores de pescado
que, debido a la inoperancia de la Intendencia, hicieron de las suyas imponiendo
precios elevados. El pescado más barato era uno de 12 bolivianos que no
alcanzaba “ni pa' la caries” como diría un parroquiano, en tanto que los
pescados más grandes costaban arriba de los 50 bolivianos. Así, los creyentes pobres
tuvieron que celebrar la Cena
del Señor con sardinas enlatadas ya que eran más baratas.
Así ha sido siempre, una fiesta religiosa en
la que se supone debiera prevalecer una elemental consideración al prójimo es
aprovechada por los comerciantes para sacar la mayor ventaja económica posible.
Volviendo al asunto, mientras evangélicos y
mormones celebraron a su manera la muerte del Señor Jesús, los testigos de
Jehová han seguido su propio calendario, por lo que su “Viernes Santo” no
necesariamente coincide con el Viernes Santo de los creyentes católicos (los Testigos realizaron la Conmemoración de la Cena
del Señor el 5 de abril, o sea, un día jueves). Y a diferencia de los católicos, los Testigos
no celebraron la Pascua Florida
y durante la Cena
del Señor no se repartió pan y vino a todo el que quisiera sino solo a una o dos
personas a las que ellos llaman “ungidos”, es decir, personas que irán al
cielo -por supuesto, según la interpretación que
ellos hacen de la Biblia-.
Como quiera que sea, es de esperar que la Semana Santa hubiera sido fructífera
en lo espiritual para todos los creyentes, en especial para los políticos,
porque son los que conducen a nuestro pueblo, en la perspectiva de que el
significado del sacrificio de Jesús resulte ser un revulsivo que permita
enderezar sus intenciones y se produzca entonces, si no un verdadero cambio, por lo menos
el propósito sincero de llevarlo a cabo en beneficio de la población.
Que los políticos enderecen sus pasos
significará un giro vertical en su comportamiento y en su manera de hacer las
cosas. De lo contrario, querrá decir que la Semana Santa no ha tenido ningún
efecto en ellos y que por lo tanto todo seguirá igual.
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