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El
Ing. Oswaldo Áñez en la sesión extraordinaria del 26/5/2012.
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Resulta que hasta un blog de noticias incomoda más que ASIP y Todos por Santa Cruz. Sus representantes se dejaron adormecer con la eficiente labia del director de Obras Públicas y de la empresa Rimex, en lo que parece ser un libreto preparado para dejar las cosas como están en el Palacio Consistorial.
El
contenido de un blog de Internet acabó enfrentando a los concejales Flambury y
Guamán. Pero algunos artículos periodísticos habrían sido objeto de manipulación en esferas oficiales justamente para distanciarlos a ambos y así enrarecer el debate, en el objetivo de dejar expedito el camino hacia un 31 de mayo sin traumas. En ese libreto, el munícipe del
MAS-IPSP se declaró “satisfecho” tras oír pasivamente -y sin formular pregunta alguna- los argumentos de la empresa constructora Rimex, que en todo el tiempo fue "auxiliada" por el director de Obras Públicas. En esas condiciones,
no sería nada raro que la presidencia del Concejo siga en manos del MNR (solo así se garantizará la continuidad de la gestión municipal).
Traer a un profesional independiente que pudiera dar una opinión neutral en el debate hubiera sido lo más coherente, si es que realmente se quiere llegar a la verdad histórica, pero claro, eso no cuadraría en los planes del oficialismo.
Traer a un profesional independiente que pudiera dar una opinión neutral en el debate hubiera sido lo más coherente, si es que realmente se quiere llegar a la verdad histórica, pero claro, eso no cuadraría en los planes del oficialismo.
Al parecer, solo Flambury y Guamán leyeron el informe enviado por el
Ejecutivo municipal el 26 de abril. Pero
era una oposición que ya estaba quebrada, con el representante de ASIP en su papel de
“apoyar lo bueno y criticar lo malo”, sin sobresaltos innecesarios, mientras el colega
de Todos por Santa Cruz (pero de filiación masista) aparecía absolutamente solo,
desmoralizado y sin más entorno que un Félix Choque que ya nada tiene que ver con el contestatario de antes. Ninguno de los dos munícipes apoyó las argumentaciones del otro;
cada quien por su lado.
El
presidente del Consejo de Vigilancia, Gerardo Villarroel, vino un rato y se fue, pese a que estaban
en juego ingentes cantidades de recursos municipales.
El
debate del Palacio Consistorial se efectuó el viernes 25 de mayo con la sola presencia de dos OTBs. Eso
podría tener dos explicaciones: o a los dirigentes vecinales les importa un
bledo lo que los políticos hagan con la plata del pueblo, o, como afirma el empírico Neil
Vargas, las juntas vecinales, excepto la suya, están nomás sometidas al oficialismo..
Por
su parte, el alcalde Freddy Rivero tuvo una mañana tranquila, sabedor de que el tema no lo afecta en nada. En realidad, el
debate resultó más fácil de lo que el oficialismo esperaba ya que la oposición, quebrada como estaba, no provocó daño alguno. Nunca se había visto a una
oposición tan débil y desamparada.
Las
distintas ponencias de técnicos y políticos transcurrieron así:
Alcalde.-
Nosotros licitamos la primera fase del Palacio Consistorial e incluso con
adicionales su precio global no pasaba de los 200 mil dólares. Adjudicamos en
167 mil dólares la primera fase de una obra que fácilmente hubiera costado
medio millón.
Darwin
Flambury.- Qué bueno que aquí se encuentre el Ing. Oswaldo Áñez, porque él nos
ayudará a disipar las dudas que tenemos sobre esta obra.
Límber
Guamán.- Alcalde, necesito que me proporcione el DBC original del proyecto.
Alcalde.-
El proyecto no hay. Supe que esa documentación andaba por ahí en manos de
Eduardo Aramayo, el oficial mayor de Braulio Mamani; ellos deben saber dónde
está. Lo que hay es el DBC, se lo haré llegar junto con todas las planillas
ejecutadas y sus respaldos. Pero usted debería ver no solo el precio sino la
calidad de la obra, porque la adjudicamos a la empresa “Construir” a un precio
bajísimo.
Límber
Guamán.- Usted, alcalde, mencionó una vez que el DBC incluía los baños [que
posteriormente fueron ejecutados mediante contratos menores].
Alcalde.-
No, no, no…
Límber
Guamán.- También hay un contrato que especifica que la empresa iba a ejecutar
todo. Y usted mencionó una vez que el DBC…
-“No,
no”, interrumpe el presidente del Concejo y no lo deja terminar.
Alcalde.-
Los proyectistas no son infalibles y en este caso el Arq. Pily Justiniano falló, pero esos fallos tampoco son grandes
inversiones porque ya nomás había un ahorro en las paredes. Algunos hablan de
corrupción, pero yo le recuerdo que en mi primera gestión como alcalde no había
Participación Popular pero dejé 15 mil dólares en caja para construir el
matadero. En la gestión 1998-2000 la he tenido a la Contralorí a encima. La gestión
2000-2004 Braulio Mamani me la ha escarbado enteringa. Hubo una nota de cargo
porque habíamos [aprobado un pago] de aguinaldos que no correspondía. Mi
sucesora la Sra. Ena
Balcázar, con el asesoramiento de Felicerdo (sic), decide no pagar y los
funcionarios, que eran de mi partido, entablan un juicio laboral, que con el
tiempo lo ganaron y el que tuvo que pagar fue Ruddy Rodríguez.
Ing.
Julio César Arroyo.- Como decía el concejal Guamán, la propuesta de la empresa
incluía un edificio terminado por 167 mil dólares. Pero la empresa “Construir”
hace abandono del proyecto y por ese motivo se le ha iniciado un proceso
judicial. La obra quedó paralizada, lo que quedó fue una obra “bruta” y se
necesitaba una obra fina para su conclusión. En los volúmenes que se
consideraron inicialmente no existen ítems para baños. El contrato [especifica]
que la empresa Rimex iba a ejecutar la obra fina en las tres plantas.
El
Lic. Guamán insiste en ver los contratos y el DBC, a lo cual el Ing. Arroyo
indica: “En el SICOES están las dos licitaciones que se hicieron, si usted
tiene dudas, véalas en el SICOES”, postura que es secundada por el Ing.
Rodríguez. Pero Guamán no se conforma y menciona que entre la documentación
enviada por el Ejecutivo municipal hay una factura que llegó sin membrete.
“Usted, presidente, permitió que nos enviaran una factura [sin membrete] pero
yo lo averigüé y ¿sabe de quién es?, de Juan Carlos Arce. Hay un pago de 19 mil
bolivianos a su nombre por la construcción de obra fina”. Se refería al actual
presidente del Comité Cívico. Y el concejal del MNR al final no halla cómo
explicar eso.
Tras
ello Guamán pregunta: ¿cómo es que se decide dar a la empresa Rimex el
proyecto?, ¿cómo se determinó el costo de la segunda fase?
Alcalde.-
Braulio Mamani [hizo todo] para que el proyecto se caiga, se llevaron todo el
cableado, se robaron los interruptores, se lo robaron todo, los baños, los
baños… las ventanas, los vidrios, todo, era un nido de malvivientes. Entonces
llega Ruddy Rodríguez y yo de ahí para adelante no tengo vela en ese entierro.
Límber
Guamán.- Para adjudicar esa obra a la empresa Rimex ha tenido que formarse una
comisión calificadora… Es lo que se hizo con un proyecto de la banda, la misma
operación se ha de haber hecho con el Palacio Consistorial, pienso yo, porque
no hay esa documentación.
Ruddy
Rodríguez.- Todos tienen responsabilidad, el alcalde, el oficial mayor, los
técnicos, todos, no es el alcalde el responsable de todo. Al alcalde le pasan
el informe de la comisión calificadora…
Límber
Guamán.- ¿Quiénes conformaban esa comisión calificadora?
Ruddy
no responde, mientras que el concejal de ASIP lee algo y menciona al Lic.
Fernando Porras.
Ing.
Julio César Arroyo.- Cuando la empresa “Construir” hizo abandono de la obra se
hizo un primer relevamiento para saber en qué condiciones estaba. Se llegó a
esa cantidad de ítems haciendo mediciones [faltantes] para poder concluir esa
obra y con esos volúmenes fue que se licitó. Si ustedes revisan el POA 2008 esa
obra costaba solamente 500.000 bolivianos. Quiero creer que se licitó la obra
fina por ese monto. En el segundo relevamiento salió un presupuesto de entre
700 y 800 mil bolivianos.
Entonces
se le pide al dueño de Rimex, Ing. Oswaldo Áñez, que explique cómo se adjudicó
la terminación del Palacio Consistorial, y procede a dar información
cronológica, señalando que el 20 de febrero de 2008 se presenta a una apertura
de sobres para tres proyectos en Minero, resultando ganador en las tres, pero
“por razones políticas” (ya que el alcalde era Braulio Mamani) su empresa
termina excluida del proceso. “Había empresas que eran nuevas y que no tenían
currículum, una de ellas, ServiCom, no tenía ninguna experiencia y por eso no
le daban obras en ningún lado. Y apareció en Minero construyendo el estadio de
fútbol tras ganar un proceso de adjudicación totalmente ilegal”, indica el
profesional. Según su versión, mediante un requerimiento fiscal la empresa
Rimex logró que la nueva gestión a la cabeza de Ruddy Rodríguez reinstalara el
proceso para la terminación del Palacio Municipal y así es cómo acaba
adjudicándose el proyecto.
Tras
ello, Guamán le pregunta cuánto duró ese proceso, y el Ing. Áñez evade una
respuesta directa remitiendo al concejal a la documentación existente. “No
estoy aquí para que vengan y me juzguen sobre qué se hizo y qué no se hizo. Yo
ni debería estar aquí”, enfatiza.
El
concejal opositor continúa: “El señor dice que hubo una demanda judicial pero
nosotros no conocemos nada de eso”.
Interviene
el Ing. Rodríguez diciendo: “El Lic. Porras estaba a cargo de la comisión que
calificó a la empresa Rimex por la suma de 415.000 bolivianos, su propuesta era
85 mil bolivianos menos que la propuesta que quería aprobar Braulio Mamani”.
Guamán
sigue insistiendo: “En el DBC hay una cláusula que indica que la empresa tenía
que ejecutar todo lo que fuera necesario para terminar la obra”. Ruddy lo niega
con vehemencia. “Por favor, presidente, deje que me responda el dueño de la
empresa”, replica el concejal de Todos por Santa Cruz.
Interrumpe
el oficial mayor, Dr. Osberth Carrillo, dirigiéndose a Guamán: “La ley prevé
los adicionales en [cualquier obra pública], por eso, sorprende que, siendo
contador, usted no entienda cómo se hace un proceso de licitación, adjudicación
y contratación. Hay una comisión calificadora y hay una resolución de adjudicación,
y Dios salve a Minero, porque si lo hubiese adjudicado su candidato que es
Braulio Mamani, el proyecto [hubiera quebrado]”. El aludido niega la última parte y se genera un cruce de palabras entre ambos.
El
Ing. Áñez interviene: “Nosotros le podemos dar fotocopias del contrato y del
DBC para que verifique si hemos ejecutado más o menos de lo que se requería”.
El director de Obras Públicas complementa: “Cuando se contrata a una empresa no
se la contrata a libro abierto, se la contrata por volúmenes e ítems
específicos y sus precios referenciales. He revisado los ítems y no he visto
nada que corresponda a ejecución de baños”.
Posteriormente Áñez formula esta versión: “De repente nosotros nos adjudicamos por un
error en la suma, cuando se hizo la suma, sumaron creo cuatro o cinco ítems
menos, por eso dio 415 mil, o sea, estábamos con 24 mil bolivianos en contra,
pero igual decidimos continuar hasta concluir la obra”.
Le
tocó el turno al concejal de ASIP, Darwin Flambury, quien primero preguntó si
en ese entonces se hizo una auditoría física de la obra para presupuestarlo en
el POA y proceder a la segunda licitación. Luego plantea la interrogante sobre
qué, realmente, debió haber construido Rimex. Menciona la cláusula tercera del
contrato que dice: “El contratista se compromete y obliga a ejecutar todos los
trabajos necesarios para la conclusión del Palacio Municipal de Minero hasta su
acabado completo”. Teóricamente eso tendría que ser en base a un DBC, “cosa que
nosotros no lo tenemos”, indica.
“Ahora
mi pregunta es sobre el anticipo del 40% que la Alcaldía entrega a Rimex (166
mil bolivianos), siendo que la norma establece el 20 por ciento. ¿Por qué se le
dio más dinero del que estipulaba el contrato?”. Por supuesto, tanto el
propietario de Rimex como el Ing. Arroyo tenían una respuesta también para eso,
así como para todas las cuestiones que iría poniendo sobre el tapete el
concejal de ASIP, las cuales incluyeron los cuatro contratos menores que se
firmaron para la decoración de los baños del edificio. Literalmente los
técnicos respondieron a todo, cual si se tratara de respuestas preparadas a
preguntas preparadas, como si todo formara parte de un libreto para dejar las
cosas como están.
Así
fue que, pese a los aprestos mediáticos del representante de ASIP, y de sus
averiguaciones, simplemente no pudo demostrar nada, ni un ladrillo mal
colocado, ni un dólar de sobreprecio, ni siquiera la supuesta existencia de un
quinto contrato adicional, que quedó flotando en el aire.
Pero
por otra parte no existen pruebas confiables de que se hubiera realizado una
auditoría forense a ese edificio sobre la cual se hubiera determinado el
presupuesto de 500 mil bolivianos y cómo es que la decoración de los baños no
estaba incluida en el DBC del segundo contrato. Suena a cuento chino.
La
pregunta sobre el anticipo del 40 por ciento que la gestión de Ruddy Rodríguez
había entregado a Rimex (la norma establece solo el 20 por ciento) encontró,
pues, la circunstancia más conveniente: el precio del hierro se había disparado
en Bolivia haciendo que muchas empresas quedaran con sus costos operativos desfasados, lo que obligaría al gobierno de Evo Morales a emitir un decreto autorizando a los municipios a desembolsar anticipos de hasta 40% con
el fin de mitigar la situación. Al menos era esa la hipótesis de Rimex.
Mas la pregunta que nadie planteó esa mañana es: ¿cuán confiable puede ser una
“comisión calificadora” compuesta por técnicos municipales que, por ese simple
motivo, acaban siendo jueces y partes? Por otro lado, a veces los pequeños detalles
delatan si la intención es buena o mala: una factura que el Ejecutivo municipal
envía al Concejo y a la cual le falta el membrete… El concejal Guamán dedujo
por qué la factura llegó trucha: porque se quería ocultar el nombre del
propietario de la empresa. Y cuando eso sucede, no hay ama suwas que valgan.
No
deja de sorprender asimismo la apatía (por no decir algo peor) del presidente
del Consejo de Vigilancia quien, tras hacer acto de presencia, desapareció del
hemiciclo, dejando solos a los presidentes de la comunidad Puesto Arena y del
barrio 25 de Diciembre, que nunca formularon pregunta alguna, como tampoco lo
haría el munícipe del Movimiento al Socialismo, pese a que se supone que debería llevar la batuta en la lucha contra la corrupción en Minero.
Al
final, después de tres horas de debate, los concejales harían conocer sus
conclusiones.
Valerio
Rodríguez: Esto nació de un chisme [propagado por] Pacho Bernal. Él vino a esta reunión y se fue. Es un cobarde. Esto
no es persecución política, pero hay un mandato del presidente Evo Morales en
sentido de que debemos hacer las cosas bien. Algunos ‘suchas’ han querido
utilizar a personas para hacerlas quedar mal, pero estoy más satisfecho que
nunca con las respuestas que han dado el alcalde y sus técnicos. Siempre vamos
a estar preguntándonos y no vamos a dar solución. El dueño de la empresa Rimex
es macho por haber venido aquí. En su momento, han debido pagar de lo que se ha
construido y la empresa ha debido cobrar de lo que ha construido. Nada tenemos
que ver con esto, pero por chismes [estamos en esto], son maricones, son
cobardes. Yo pido, presidente, que se haga una conciliación física de lo que se
ha construido con lo financiero. Nada más. Ahora conozco a los maricones, ahora
conozco a los ‘naranjas’. Sigan jodiendo.
Fátima
Egüez de Arias: Los documentos [hablan]. Creo que, si alguien tenía dudas,
estas han sido disipadas.
Darwin
Flambury: Lo que pasa es que cuando vemos un micrófono o una grabadora nos
volvemos locos. Que quede claro: soy concejal de la oposición. Es en esta mesa
donde se tienen que despejar las dudas de manera responsable. Hay muchas cosas
que dejan mucho que desear. Esto no termina aquí. Formemos una comisión entre
todos los concejales. Y llamo a la reflexión: estamos a tiempo de salvar una
gestión municipal venida a menos. A mí me quedan muchas dudas, aquí hemos
probado solamente aspectos administrativos (cheques, facturas, conciliaciones),
y no he querido polemizar porque físicamente no lo podemos comprobar, pero [el
Palacio Municipal] no se cayó, está ahí.
Límber
Guamán: Nosotros no vamos a dar solución a esto, pero sí podemos ir a
verificar. Me sumo a la comisión propuesta por Chiquitín. Que un perito técnico vaya y vea.
La
reunión concluye con el burgomaestre minereño haciendo aspavientos en el afán
de derrumbar la tesis de “la gestión municipal venida a menos” formulada por
uno de los concejales.

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