POR
EL VIGILANTE
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El
Dr. Carrillo y el alcalde Freddy Rivero. Las felicitaciones
de
rigor a la flamante presidenta del Concejo Municipal.
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Un concejal del MAS sin poder sobre su propia
voluntad, un alcalde cansado de su situación y un oficial mayor que habría
pateado el tablero haciendo que la candidatura del Instrumento Político en el
2115 no sea ni para Valerio ni para Guamán son las primeras interpretaciones
que surgen tras la posesión de una nueva presidenta en el Concejo Municipal de
Minero.
Los últimos meses habían sido turbulentos para
el órgano deliberante debido, según algunos observadores, a la escasa vocación
de sus miembros a la hora de investigar con decisión las denuncias de
corrupción, así como por su evidente sumisión al Ejecutivo municipal, avalando
todo sin ningún debate previo, incluso atropellando su propio Reglamento
Interno.
Nadie en su sano juicio hubiera augurado un
mejor existir a la coalición MIR-MNR-MAS y el vecino común y corriente no se
explica cómo es que neoliberales y agentes del “proceso de cambio” aparezcan
aliados en Minero.
Y no es que se hubiera deseado el mal a nadie,
pero es por esa condición que la coalición municipal nació enferma. En dos años
la gestión se fue desgastando sin parar por efecto de la gravedad y ahora nadie
sabe cómo hacerle frente. La falta de iluminación se hace evidente, por
ejemplo, cuando se decide pavimentar una calle donde no se ha instalado todavía
el servicio de alcantarillado sanitario, así como cuando el Concejo a las
apuradas homologa un convenio (el de la circunvalación oeste) que la Gobernación no ha
suscrito aún. No hay capacidad para ejecutar proyectos de verdadero impacto
social ni la visión necesaria para diseñar la ciudad que nos merecemos.
Todo
esto, sumado a los casos del Palacio Consistorial y la desaparición de 58.000
dólares, tenía que traer consecuencias.
Pero
una vez más se impone la regla del “costo-beneficio” y al final el costo
político que se termina pagando es que los más astutos se pongan a buen recaudo
y los tontos útiles carguen con el fardo.
Así,
el Ing. Ruddy Rodríguez (MNR) habría dado un paso al costado por voluntad propia,
“para dedicarme más al partido”, según diría por teléfono celular, lo cual no
habría ocurrido con el munícipe del MAS-IPSP cuya negativa a aceptar un cargo tan
importante parecía responder a una voluntad externa que era superior a sus
propias decisiones.
Es
que no se entiende cómo Valerio Rodríguez sea capaz de rechazar dos votos que
lo podían haber hecho presidente del hemiciclo. Pero él mismo da la razón: “Yo
no decido por mí”. O sea que todo se sigue cocinando desde arriba como se hizo
siempre, no se respeta la autonomía municipal.
“Esto
–la elección de la Prof.
Fátima Egüez- se cocinó recién anoche y ahora tenemos un
panorama más claro rumbo a diciembre”, dijo en confianza una fuente del Comando
Seccional del MNR.
La
reciente puja electoral al interior de la coalición municipal habría dado como
resultado dos decisiones cruciales: “sacrificar” a Ruddy Rodríguez poniéndolo
en una especie de confinamiento con el fin de evitar un mayor desgaste ante la
opinión pública, y utilizarlo al concejal del Instrumento Político para lo que
pueda ocurrir en diciembre próximo, cuando el actual alcalde cumpla la mitad de
su mandato. “Wicho no tiene pasta
para ganar las elecciones del 2015 y entre todos han dejado que él solito se dé
cuenta de ello”, dice otra fuente de la cual tampoco se publica el nombre
porque no existe la grabación magnetofónica respectiva. De ser cierta esa tesis,
significaría que el representante de las bartolinas minereñas ha tenido que
conformarse con la posibilidad de ser un alcalde transitorio en caso de que las
estructuras nacionales decidieran soltar al jinete del Art. 144 de la
Ley Marco de Autonomías para que se dé una
vuelta por Minero o de que se active el proceso para un referendo revocatorio.
Esos
mandos nacionales del MAS-IPSP, que al igual que el Frente Amplio tienen sus
propios diagramas geopolíticos en el Norte cruceño, habrían aceptado esa
situación con la condición de que el candidato del Instrumento Político en
Minero, en un eventual referendo revocatorio o en las elecciones de 2015, sea
cualquiera menos Límber Guamán.
“La
cosa viene muy fea y si la dejamos pasar más allá de diciembre el costo
político para el MNR será muy alto”, dice la fuente emenerrista antes
mencionada. Por lo que no es difícil suponer que sean los propios aliados los
que hayan contribuido, de una u otra manera, al desgaste de la gestión del
alcalde Freddy Rivero. A fin de cuentas, un alcalde caído en desgracia es lo
que todos esperan para dar rienda suelta a sus ambiciones más perversas.

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