Una
de esas obras sería la plazuela en desmedro de la construcción de una batería
de baño en la unidad educativa del lugar, que es más urgente. “Si la gente ha
elegido una cosa, se tiene que respetar lo que ha elegido el pueblo, los funcionarios
municipales [no tienen derecho a] cambiar las solicitudes que se hacen”,
reclamó la dirigente a los concejales.
El
concejal Límber Guamán secundó la denuncia señalando que “hay cosas que los
personeros del alcalde están haciendo sin consultar a las juntas vecinales”.
El
oficial mayor de la Alcaldía, Dr. Obsberth Carrillo, contestó a la Sra. Aspetti diciendo que ella
no estuvo en la reprogramación del POA en la que se habría tomado esa decisión.
“Ella no vive en Pueblo Nuevo, seamos sinceros, sus problemas personales, sus
diferencias ideológicas… yo no quiero entrar en eso”, dijo.
Aspetti
le respondió de inmediato: “No creo que hagan esas obras que [nos impusieron],
desde el año pasado que no pueden terminar las aulas. Nos aprobaron ochenta
banquillos y solo nos llevaron 35 y encima en mal estado. Se supone que en la
reprogramación los que tienen que hacer cambios son las OTBs”.
Otra
mujer que se identificó como presidenta de la junta de padres de familia en la
misma comunidad denunció a su vez el calamitoso estado de los dos baños de la
escuela donde, según dijo, los alumnos tienen que hacer cola para poder usarlo.
“Hay una gran hediondera en la escuela y los alumnos se pueden contaminar”,
advirtió.
A su vez los técnicos de la Alcaldía una vez más quedaron en evidencia ante la
molestia de las vecinas mientras los concejales oficialistas no ocultaban su
hastío de oír tantos reclamos.
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